Quién soy y por qué hago esto
Sebastián Soto, Health Coach en Nutrición Moderna.

Me llamo Sebastián Soto y acompaño a personas que quieren bajar grasa y que viven con hambre todo el día, aunque coman bien.
No llegué a esto por vocación temprana ni por una carrera universitaria. Llegué porque me pasó a mí, y porque me demoré demasiado en entender qué estaba pasando.
Diez años entrenando sin el resultado que buscaba
Entrené de forma constante durante más de diez años. En serio: sin saltarme semanas, comiendo lo que se supone que hay que comer, haciendo lo que decían que había que hacer.
Y nunca conseguí la definición que buscaba.
Lo que sí tenía era hambre. Todo el día. Comía a cada rato, y no por seguir el plan de nadie ni por una estrategia para no perder músculo: comía porque tenía hambre a cada rato. A las dos horas de almorzar ya andaba buscando qué picar, y a las cuatro de la tarde venía ese bajón donde habría hecho cualquier cosa por algo dulce.
Pensaba que era normal. Que así era el asunto y había que aguantarlo.
Qué cambió
No fue aguantar más, ni encontrar más fuerza de voluntad. Fue entender el mecanismo.
Mientras la insulina se mantiene alta, el cuerpo no puede usar la grasa que ya tiene guardada. Tiene la energía encima y no la puede tocar. Entonces hace lo único que sabe hacer, que es pedir comida otra vez.
Cuando el cuerpo recupera esa capacidad, el hambre no se aguanta: se va sola. A mí me pasó eso. Dejé de comer a cada rato porque dejé de tener hambre, no porque estuviera haciendo fuerza.
Ese proceso de adaptación es lo que acompaño ahora, y es lo único a lo que me dedico.
Mi formación
Soy Health Coach en Nutrición Moderna certificado por NutriAcademy, con una formación de 125 horas académicas que terminé en enero de 2026. Certificado nº 8379574945, impartido por el Dr. Guillermo Rodríguez Navarrete.
El programa está acreditado por la APENB (Asociación Profesional Española de Naturopatía y Bioterapia), bajo el código CAT 2729/252. Conviene que sepas exactamente qué es: una asociación profesional privada española, no un organismo del Estado ni una autoridad sanitaria. Lo menciono porque es real y porque prefiero que lo leas acá y no que lo descubras después.
Y ahora la parte que no todos ponen en esta página: llevo poco tiempo haciendo esto profesionalmente. Desde principios de 2026. No tengo diez años de clientes ni una lista larga de casos.
Los diez años son mi historia, no mi experiencia profesional. Son los años en que estuve del otro lado, haciendo las cosas mal sin saberlo. Es distinto, y no quiero que se confunda.
Lo que sí tengo es que este proceso lo viví antes de enseñarlo, y que sé exactamente cómo se siente la parte incómoda, porque la pasé.
Cómo trabajo
Trabajo online, uno a uno, desde La Serena.
No entrego planes genéricos. La primera sesión se va casi entera en reconstruir tu día real, con horas exactas: qué comiste, a qué hora, y qué tan fuerte fue el hambre en cada momento. De ahí sale un patrón, y del patrón sale el plan.
Después vamos por partes. Un cambio cada dos semanas, no cinco a la vez. Si cambias cinco cosas juntas no sabes cuál funcionó, y además te saturas y lo dejas.
Trabajo por sensaciones, no por laboratorio: cuándo tienes hambre, cómo duermes, cómo está tu energía a las cuatro de la tarde, cómo te queda la ropa. Eso lo puedes medir tú, todos los días, sin pedir hora en ninguna parte.
Qué no hago
Prefiero decirlo yo antes de que te lo preguntes.
No soy nutricionista. En Chile ese es un título universitario de cinco años y una profesión reglada. Yo no lo tengo, y no me presento como tal.
No diagnostico ni trato enfermedades. No indico exámenes, no interpreto resultados de laboratorio y no ajusto medicamentos. Nada de eso es mi terreno.
No reemplazo a tu médico. Si tienes una condición diagnosticada, tomas medicamentos o estás embarazada, la decisión clínica es de él o de ella. Se puede coordinar y he trabajado así, pero el orden es ese.
No prometo kilos ni plazos. Quien te dé un número antes de conocerte te está vendiendo algo.
Lo que sí hago es acompañarte en un cambio de hábitos de alimentación, mirando tu caso concreto en vez del promedio.
Entonces, ¿por qué no ir al nutricionista?
Esta es la pregunta que corresponde hacerse, y prefiero contestarla yo.
Anda al nutricionista. En serio. Si tienes una condición diagnosticada, si estás con medicamentos, si necesitas un plan que se coordine con un tratamiento — ese es su terreno y no el mío. Lo que hago no compite con eso ni lo reemplaza.
Lo que hago es otra cosa, y la diferencia no está en quién sabe más. Está en tres puntos concretos:
El acompañamiento, no el plan. Una consulta nutricional te entrega un plan y te manda a tu casa a ejecutarlo. El plan casi siempre está bien. El problema es el mes que viene, solo, cuando te cae la transición un miércoles o te invitan a un cumpleaños. Acá hay sesión cada dos semanas y WhatsApp entre medio, que es donde de verdad se cae la gente.
La pregunta de partida. La consulta típica empieza por cuánto comes y en qué porciones. Yo empiezo por otra cosa: a qué hora te da hambre y después de qué comidas. No porque las porciones no importen, sino porque si el hambre sigue ahí, ningún plan de porciones se sostiene más de unas semanas. Nadie aguanta para siempre.
El lado desde el que vengo. Para un nutricionista esto es su profesión, y la estudió. Para mí fue mi problema durante diez años. No sé más que él — sé cómo se siente, que es distinto y que a veces sirve más.
Mucha gente hace las dos cosas a la vez, y funciona bien. Si tienes nutricionista, no lo dejes por esto.
Si esto te hace sentido
La forma de empezar es una conversación de unos veinticinco minutos, sin costo, donde reviso tu caso y te digo con franqueza si creo que te sirve. Si veo que no, te lo digo ahí mismo.
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